Habíamos resuelto encontrarnos con las dos primas a las que no conocíamos , con las que compartíamos un apellido pero no la historia. Ibamos al encuentro con la sensación de que queríamos auscultar en cuestiones familiares que siempre nos habían sido veladas. Nos parecía que pronto se descorrería una cortina que ensombrecía una parte de la vida de la familia.
Cómo habíamos dado con ellas era una cuestión de esas que se simplifican diciendo:" Qué pequeño es este mundo"o "no existen las casualidades" pero era mucho más profunda, de hecho estábamos en camino a conocerlas.
Ellas dos eran las nietas de Hilaria y representaban ese pedazo de historia que no conocíamos pero lo increíble era que yo estaba a dos meses de partir de mi país, quizá para siempre y tenía la posibilidad justo antes de mi mudanza a Europa de conocerlas. Pensaba que
sería como cerrar un capítulo de la historia que permanecía confuso.
domingo, 15 de junio de 2008
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