En ese tiempo en que León y Paul Castaibert fabricaban el primer avión , llegó Amalia, una amiga de Paul.
Era una jovencita que se había mudado con sus padres al barrio de Lugano y se había acercado a Paul muy interesada por conocer los secretos de las alturas.Tendría unos dieciseis años. En el lugar la habían desanimado varias veces por ser mujer. La habían desanimado entre otros los cuidadores , los otros aviadores y la gente en general. Para qué querría una mujer andar haciendo piruetas en el aire y arriesgando la vida, que dejara eso para los hombres. Una chica delicada y fina como ella no podía andar entre motores y menos practicar en tierra porque esos monoplanos no admitían volar con acompañante.
Había logrado hacer su viaje de bautismo con Jorge Newbery quien la alentó a seguir en ese camino.
Paul comprendió pronto su firmeza y su decisión e hizo todos los esfuerzos para que ella obtuviera su brevet. Hizo el curso de vuelo con Paul pero el día del examen tuvo problemas, por suerte sin consecuencias graves y no lo pudo obtener.
Al llegar al campo comenzó a seguir de cerca la aventura de su amigo y de León. Fue aprendiendo la mecánica de los aviones. Vio fabricar esas piezas que con obstinación fabricaba León y probaban con Paul los mecanismos ,los tamaños y no mostraba signos de cansancio al quedarse con ellos hasta altas horas de la noche.
También se hizo amiga de Hilaria y de Lucía, la cuñada de León que vivía ahí cerca. A las mujeres de campo les resultaba extraño que una chica de su edad y su porte pusiera tanta energía en algo que hasta era extraño para los hombres: la aviación.
Amalia sentía la atracción de lo nuevo, de lo desconocido. De chica había soñado volar, ser pájaro. Ver al mundo desde arriba, sobrevolar el mundo de los hombres. Sabía que sería una pionera. No había mujeres aviadoras en Argentina, ni tampoco , según le había dicho Jorge Newbery, en Sudamérica.
miércoles, 30 de julio de 2008
martes, 29 de julio de 2008
Novela. Cap 13 El primer avión argentino
Paul había llegado hacía unos días y León se había recluido con él en el galpón a idear el avión. Sería el primer avión armado con materiales nacionales que harían ellos mismos, sería un hecho histórico. Los dos franceses del Rouergue fabricantes del primer avión argentino.
León no tenía mucha experiencia de vuelo pero Castaibert, sí. Había estado organizando en Lugano una pista y unos hangares .
Las autoridades tenían mucho interés puesto en él y sabía que junto a su amigo León podría lograrlo.
No había conocido a otra persona tan hábil con el dibujo y la fragua. Podía diseñar cuanta pieza se le describiera.
Así fue como se encerraron a ver nacer a su pequeño hijo alado.
León no tenía mucha experiencia de vuelo pero Castaibert, sí. Había estado organizando en Lugano una pista y unos hangares .
Las autoridades tenían mucho interés puesto en él y sabía que junto a su amigo León podría lograrlo.
No había conocido a otra persona tan hábil con el dibujo y la fragua. Podía diseñar cuanta pieza se le describiera.
Así fue como se encerraron a ver nacer a su pequeño hijo alado.
sábado, 26 de julio de 2008
Capítulo 12. Novela
Plena canícula. Tres de la tarde. No se puede ir al tanque porque el sol está muy fuerte. Los grandes duermen. Los chicos jugamos en el cuarto de afuera. Nuestras edades van de los ocho a los dieciseis. Esta fresquito.
Nos dejan abrir los baúles o mejor los han liberado de los candados por lo que intuimos que tenemos libertad para fizgonear todo lo que queremos.
Las chicas nos probamos los vestidos detrás del biombo. Nos sacamos las blusas y los corpiños
que quedan colgados en la parte superior. Los chicos se ríen, intentan mirarnos, hacen chistes sobre los sostenes. Los retamos pero nos gusta el clima reinante. Es raro lo que pasa, no entendemos bien pero los sentidos disfrutan el momento exquisito del goce.
Desfilamos delante de los chicos que nos miran absortos. Las transparencias, los escotes, las enaguas de encaje, los tacones que se clavan en el piso de madera. Es el baúl prohibido de Hilaria, lo que dejó, que no quiso llevar a su nueva vida , lo que quedó como un resabio de gusto amargo para los otros. Para nosotros era la golosina del disfrute.
los otros
Nos dejan abrir los baúles o mejor los han liberado de los candados por lo que intuimos que tenemos libertad para fizgonear todo lo que queremos.
Las chicas nos probamos los vestidos detrás del biombo. Nos sacamos las blusas y los corpiños
que quedan colgados en la parte superior. Los chicos se ríen, intentan mirarnos, hacen chistes sobre los sostenes. Los retamos pero nos gusta el clima reinante. Es raro lo que pasa, no entendemos bien pero los sentidos disfrutan el momento exquisito del goce.
Desfilamos delante de los chicos que nos miran absortos. Las transparencias, los escotes, las enaguas de encaje, los tacones que se clavan en el piso de madera. Es el baúl prohibido de Hilaria, lo que dejó, que no quiso llevar a su nueva vida , lo que quedó como un resabio de gusto amargo para los otros. Para nosotros era la golosina del disfrute.
los otros
novela.Cap.11
Cuatro mujeres extendiendo su vista hacia atrás y desplegando la historia como un rizoma. Hay puntos oscuros que no se entienden. Las perspectivas se pierden en otros puntos de fuga.
Saben que el hijo de Hilaria y León, el padre de las chicas que ahora están reunidas en el bar de Liniers, volvió ya hecho un muchacho al campo. Había ingresado a la Marina Mercante. Llevaba uniforme cuando llegó en el tren y lo fueron a buscar a la estación de Quenulá. Dejó a todos muy bien impresionados. Parecía haberse encarrilado y demostrar a la familia que sería un hombre de bien.
En la estación- se comentaba después- las muchachas sólo tenían ojos para él. Epocas en que la llegada del tren a un pueblo del interior era el suceso esperado del día y las chicas se ponían sus mejores vestidos de calle y se maquillaban para ir en grupos a ver llegar a los forasteros porque
quizá alguno de los recién llegados fueran una promesa para levantar vuelo y encontrar otros horizontes.
Esto es lo que se sabía del lado de acá de la familia. Del otro lado, del lado de las primas, las nietas de Hilaria, las hijas del muchacho de la Marina Mercante se sabían otras cosas. Se sabía que él, en efecto, había ido al campo, que al principio no lo habían recibido mal pero que unos días después le empezaron a enrostrar lo de Hilaria, su madre y la huida con ese peón (que fue después su padrastro) y cómo lo acontecido causó estragos en la familia que terminó estando en la boca de todos. Sabían que por eso él había resuelto volver a Buenos Aires y no volver nunca más al campo.
Pero del lado de acá había que juntar retazos dispersos, caminar a tientas porque había que buscar fragmentos de diálogos, confesiones escuchadas detrás de las puertas, voces dispares que venían de la infancia. Susurros en la siesta que inquietaban y que a la hora de buscar las fuentes, esas fuentes eran inciertas.
Del lado de acá lo que había pasado no se podía nombrar.
Saben que el hijo de Hilaria y León, el padre de las chicas que ahora están reunidas en el bar de Liniers, volvió ya hecho un muchacho al campo. Había ingresado a la Marina Mercante. Llevaba uniforme cuando llegó en el tren y lo fueron a buscar a la estación de Quenulá. Dejó a todos muy bien impresionados. Parecía haberse encarrilado y demostrar a la familia que sería un hombre de bien.
En la estación- se comentaba después- las muchachas sólo tenían ojos para él. Epocas en que la llegada del tren a un pueblo del interior era el suceso esperado del día y las chicas se ponían sus mejores vestidos de calle y se maquillaban para ir en grupos a ver llegar a los forasteros porque
quizá alguno de los recién llegados fueran una promesa para levantar vuelo y encontrar otros horizontes.
Esto es lo que se sabía del lado de acá de la familia. Del otro lado, del lado de las primas, las nietas de Hilaria, las hijas del muchacho de la Marina Mercante se sabían otras cosas. Se sabía que él, en efecto, había ido al campo, que al principio no lo habían recibido mal pero que unos días después le empezaron a enrostrar lo de Hilaria, su madre y la huida con ese peón (que fue después su padrastro) y cómo lo acontecido causó estragos en la familia que terminó estando en la boca de todos. Sabían que por eso él había resuelto volver a Buenos Aires y no volver nunca más al campo.
Pero del lado de acá había que juntar retazos dispersos, caminar a tientas porque había que buscar fragmentos de diálogos, confesiones escuchadas detrás de las puertas, voces dispares que venían de la infancia. Susurros en la siesta que inquietaban y que a la hora de buscar las fuentes, esas fuentes eran inciertas.
Del lado de acá lo que había pasado no se podía nombrar.
lunes, 21 de julio de 2008
Novela.Cap- 11
Estábamos reunidas con las primas en el bar de Liniers.(este blog traidor me borro todo el cap)
Novela Cap. 11
Estábamos sentadas con las primas en el bar de Liniers habíamos hablado durante horas. Empezaba a oscurecer. Ellas se preguntaban por qué la familia las había apartado, después de la muerte de la abuela ya que, suponiendo que ése fuera el obstáculo para volver a reencontrarse no había impedimento para poder ir y visitar los lugares familiares.
Nosotras ignorábamos el trato que algun pariente les había prodigado o quizá la indiferencia cuando ellas llamaron en ocasiones dejando traslucir cierto interés por conocer Pellegrini o Salliqueló o el campo donde su abuelo había armado aquel avión.
Nos pareció que sería bueno poder conversar con alguna tía, contarles del encuentro y ver la reacción al enterarse de que nos habíamos conocido con las nietas de Hilaria Y León.
Finalmente hablamos con la más joven de las tías. Mucho no se acordaba del tema, aunque alguna vez había oído que al que se le habían cerrado las puertas era al padre de las chicas, a Michel, pero no recordaba por qué. Sabía que algo grave había sucedido, un asunto tan delicado que ni a ella se lo habían contado con detalles, pero siempre supuso que se trataba de un robo y además ahora el tiempo le había ido desdibujando los recuerdos y todo se le confundía.
Sentimos que otra vez la memoria se atoraba en un embudo por el que no podían pasar ciertas cosas, que quedaban del otro lado. ¿Era del lado del olvido? ¿Había más cosas que ignorábamos
de la familia?
Cuando este asunto había empezado a interesarnos creímos que el punto central giraba alrededor de Hilaria y sus relaciones amorosas , pero el farose estaba ilumnando hacia otras zonas que desconocíamos.
Nosotras ignorábamos el trato que algun pariente les había prodigado o quizá la indiferencia cuando ellas llamaron en ocasiones dejando traslucir cierto interés por conocer Pellegrini o Salliqueló o el campo donde su abuelo había armado aquel avión.
Nos pareció que sería bueno poder conversar con alguna tía, contarles del encuentro y ver la reacción al enterarse de que nos habíamos conocido con las nietas de Hilaria Y León.
Finalmente hablamos con la más joven de las tías. Mucho no se acordaba del tema, aunque alguna vez había oído que al que se le habían cerrado las puertas era al padre de las chicas, a Michel, pero no recordaba por qué. Sabía que algo grave había sucedido, un asunto tan delicado que ni a ella se lo habían contado con detalles, pero siempre supuso que se trataba de un robo y además ahora el tiempo le había ido desdibujando los recuerdos y todo se le confundía.
Sentimos que otra vez la memoria se atoraba en un embudo por el que no podían pasar ciertas cosas, que quedaban del otro lado. ¿Era del lado del olvido? ¿Había más cosas que ignorábamos
de la familia?
Cuando este asunto había empezado a interesarnos creímos que el punto central giraba alrededor de Hilaria y sus relaciones amorosas , pero el farose estaba ilumnando hacia otras zonas que desconocíamos.
sábado, 12 de julio de 2008
Fogata en la selva urbana
tum-cutum tum-cutum
no son los tambores
pasa el tren
sobre mi cueva
scrish ayayay
con diarios me tapo
que se pasa el frío
clapclapclap de los dientes
que castañetean
no llores mi niño
te haré una fogata
para que te duermas
a su abrigo
glb-glb-glb que me suena la panza
del hambre glb-glb-glb
no puedo dormirme
no llores mi niño
te haré una sopita
para que la tomes
calentita
sopita de cosos
para que no suene
tu pancita
no son los tambores
pasa el tren
sobre mi cueva
scrish ayayay
con diarios me tapo
que se pasa el frío
clapclapclap de los dientes
que castañetean
no llores mi niño
te haré una fogata
para que te duermas
a su abrigo
glb-glb-glb que me suena la panza
del hambre glb-glb-glb
no puedo dormirme
no llores mi niño
te haré una sopita
para que la tomes
calentita
sopita de cosos
para que no suene
tu pancita
poesía infantil
cerra bien los ojos
mirá para adentro
te propongo un juego
nos vamos volando
nos acuna el viento
se visten las nubes
con vestido rojo
se viste la selva
con vestido verde
y yo qué me pongo
me pongo un echarpe
de aguamarina
y lunar de aceituna
mirá para adentro
te propongo un juego
nos vamos volando
nos acuna el viento
se visten las nubes
con vestido rojo
se viste la selva
con vestido verde
y yo qué me pongo
me pongo un echarpe
de aguamarina
y lunar de aceituna
viernes, 11 de julio de 2008
Capítulo 7 Novela
Llegué al campo manejando el automóvil de la familia de León no puedo olvidarme de esas caras porque me muero de risa esas caras circunspectas y fruncidas que quién sabe qué esperaban ver con todo lo que León me dijo que les había contado sobre mí esperarían una señorita francesa y me bajé yo muy sueltita con mi vestido blanco y mi sombrero y ya venía tentada y no paré de reirme y toda esa tarde fue un desastre yo le veía la cara a León sufría
por dentro y esas hermanas brujas que tenía no paraban de mirarme pasó tanto tiempo ahora estoy en esta hamaca esperando que la hora de la siesta se escurra y llegue la noche como nunca antes me había pasado quiero estar con Esteban tan fresco es y me hace reir y me siento viva con su juventud y su piel que me vuelve su esclava
por dentro y esas hermanas brujas que tenía no paraban de mirarme pasó tanto tiempo ahora estoy en esta hamaca esperando que la hora de la siesta se escurra y llegue la noche como nunca antes me había pasado quiero estar con Esteban tan fresco es y me hace reir y me siento viva con su juventud y su piel que me vuelve su esclava
jueves, 10 de julio de 2008
Novela. Capitulo 10
Esas cartas de Jean Baptiste... cartas que encontró Suzanne en los baúles, cartas que sobrevivieron a las dos guerras, a la ocupación de la casa del Pont Neuf por los soldados, a la humedad, a la historia, a los diferentes humores familiares y aquí están.
Novela. Cap. 9
Acá entre nosotros quedó tan viva y presente la partida de Albine y su familia ,que quedó un hueco muy difícil de llenar- cuentan los familiares descendientes de los hermanos de la viajera.
Los abuelos escucharon el relato de sus padres y nos lo contaron a nosotros. No recordamos a otros parientes quienes , de hecho, nunca se fueron de Francia; pero el viaje de la "Petite", como la llamaban ,con sus hijos y su marido dejó una herida muy profunda y el sueño de poder verla alguna vez.
Unos cuantos años más tarde de su partida, en 1911 (ellos se habían ido en 1886) vinieron a visitarnos una de sus hijas Clotilde, su marido y sus hijos. Aparecieron en un auto lujoso que por estos lugares nunca se había visto y, al despedirse les dejaron a cada niño (y eran unos cuantos) un Luis de oro, moneda que los chicos tampoco habían tenido jamás en sus manos. Eran los argentinos ricos, de un país llamado el "Granero del mundo" y a ellos les enviaban desde allí recursos para la subsistencia durante los dos años que duró la estadía en Francia.
Los abuelos escucharon el relato de sus padres y nos lo contaron a nosotros. No recordamos a otros parientes quienes , de hecho, nunca se fueron de Francia; pero el viaje de la "Petite", como la llamaban ,con sus hijos y su marido dejó una herida muy profunda y el sueño de poder verla alguna vez.
Unos cuantos años más tarde de su partida, en 1911 (ellos se habían ido en 1886) vinieron a visitarnos una de sus hijas Clotilde, su marido y sus hijos. Aparecieron en un auto lujoso que por estos lugares nunca se había visto y, al despedirse les dejaron a cada niño (y eran unos cuantos) un Luis de oro, moneda que los chicos tampoco habían tenido jamás en sus manos. Eran los argentinos ricos, de un país llamado el "Granero del mundo" y a ellos les enviaban desde allí recursos para la subsistencia durante los dos años que duró la estadía en Francia.
novela.cap 8
cuando quedé embarazada decidimos con León que sería mejor irnos bien lejos por un tiempo la familia de él ya se había acostumbrado a mis desplantes y lo veían totalmente desconocido y cambiado yo era la culpable porque él era un modelo de hijo pero estaba bajo mi influencia y en parte era verdad nunca lo volví a ver tan dedicado a mí el amor lo hacía tan adorable y sí partimos hacia Bs. As. y de allí nos fuimos a Las Cataratas del Iguazú nos sentimos tan libres en medio de la naturaleza y nos quedamos en ese pueblo unos meses mi panza crecía y crecía ya sentíamos juntos la felicidad ignorábamos esa pesadez familiar de guardar las formas y la corrección. León me compraba todos los vestidos que yo quería, vaporosos vestidos del Brasil con los que bailába por la noche en el hotel.
Capítulo 6
Los chicos dormían en la habitación del fondo. León tan lejos con su amigo Henri armando con minuciosidad ese avión cuyas piezas había diseñado una a una con el empecinamiento de quien no puede ni se permitiría fracasar en tamaña aventura.
Hilaria había empezado a vivir su pequeño sueño de hadas, con el frenesí de lo prohibido, bajo la claridad de la luna , tras las cortinas de tul del mosquitero se entregaba al amor de ese hombre rudo de día pero tan dulce de noche que le entregaba su ser con la candidez desaforada de la juventud.
Apenas compartía con su marido el almuerzo frugal y se dedicaba a las tareas delicadas de algún bordado, ornamentar algo la casa, dirigir a la mucama y esperar esas horas de la noche donde empezó a ser salvajemente ella misma, aún en desmedro de otros aspectos de sí a los que estaba más acostumbrada. Empezó a desconocerse, lo reconocía, pero le gustaba infinitamente más
esta parte suya, en todo caso. Se sentía viva, plenamente mujer.
Pasó ese verano y León seguía ajeno a todo e Hilaria mientras pudo sostuvo la comedia.
Los chicos de día compartían mucho tiempo con ella, los llevaba a pasear por el campo en un sulky, les enseñó a andar en bicicleta,a reconocer pájaros y flores . A veces León se les unía y entonces parecían una familia perfecta.
Hilaria había empezado a vivir su pequeño sueño de hadas, con el frenesí de lo prohibido, bajo la claridad de la luna , tras las cortinas de tul del mosquitero se entregaba al amor de ese hombre rudo de día pero tan dulce de noche que le entregaba su ser con la candidez desaforada de la juventud.
Apenas compartía con su marido el almuerzo frugal y se dedicaba a las tareas delicadas de algún bordado, ornamentar algo la casa, dirigir a la mucama y esperar esas horas de la noche donde empezó a ser salvajemente ella misma, aún en desmedro de otros aspectos de sí a los que estaba más acostumbrada. Empezó a desconocerse, lo reconocía, pero le gustaba infinitamente más
esta parte suya, en todo caso. Se sentía viva, plenamente mujer.
Pasó ese verano y León seguía ajeno a todo e Hilaria mientras pudo sostuvo la comedia.
Los chicos de día compartían mucho tiempo con ella, los llevaba a pasear por el campo en un sulky, les enseñó a andar en bicicleta,a reconocer pájaros y flores . A veces León se les unía y entonces parecían una familia perfecta.
novela. Cap.5
León se enfrascaba en sus inventos y trasnochaba preparando la mecánica del avión con Henri. Hilaria al principio lo esperaba después de hacer dormir a los chicos, leía hasta que él llegaba y le calentaba la comida, lo mimaba porque estaba orgullosa de su marido.
Una noche después de darle de comer al peón, salió con él afuera. Era una hemosa noche estrellada. Se quedaron conversando hasta tarde y a la noche siguiente también. Era un verano cálido y de aire perfumado. No había otra cosa que hacer allí sino conversar y esperar a que su marido volviera, quizá tan tarde que ella ya se habría quedado dormida. De pronto algo la unió a ese hombre joven que se preocupaba por ella y le contaba historias graciosas del pueblo cercano. O los unió la cercanía física aunque estaban uno del otro irremediablemente alejados. Pero la atracción que empezaron a sentir uno por l otro se fue haciendo cada vez más obsesiva.
Una noche después de darle de comer al peón, salió con él afuera. Era una hemosa noche estrellada. Se quedaron conversando hasta tarde y a la noche siguiente también. Era un verano cálido y de aire perfumado. No había otra cosa que hacer allí sino conversar y esperar a que su marido volviera, quizá tan tarde que ella ya se habría quedado dormida. De pronto algo la unió a ese hombre joven que se preocupaba por ella y le contaba historias graciosas del pueblo cercano. O los unió la cercanía física aunque estaban uno del otro irremediablemente alejados. Pero la atracción que empezaron a sentir uno por l otro se fue haciendo cada vez más obsesiva.
martes, 8 de julio de 2008
Novela.Cap.4
Dos mujeres buscando a otras dos en un bar de Liniers. En la multitud, encontrarse. Paradoja familiar que cerró todo encuentro en las últimas cuatro décadas y por un artificio de lo imponderable desnuda ahora toda la verdad. Dos mujeres que al fin se encuentran a cruzar las perspectivas con esas dos primas que también quieren saber qué sucedió cuando los destinos familiares empezaron a alejarse para no volver a saber nada más de los otros hasta ahora.
Con el afán de hilado de una trama que se aleja como un rizoma pero sigue conectada las mujeres tejen comidillas durante horas, tejen y retroceden y enlazan los puntos en ese taller de
puntos difusos que encarriló la historia familiar y descarrió hacia otras latitudes a otros miembros.
Dos primas radiantes nos reconocen en medio del bar y nos cuentan la otra parte de la historia, la que no conocemos. Nos hablan de una Hilaria mayor, la abuela Hilaria, la enfermera Hilaria. Muy distante de la joven caprichosa y liberal que era nuestra Hilaria. La de ellas es represiva, rígida. No permite errores en sus nietas. ¿Y nuestra Hilaria?¿ Qué fue de ella?
Con el afán de hilado de una trama que se aleja como un rizoma pero sigue conectada las mujeres tejen comidillas durante horas, tejen y retroceden y enlazan los puntos en ese taller de
puntos difusos que encarriló la historia familiar y descarrió hacia otras latitudes a otros miembros.
Dos primas radiantes nos reconocen en medio del bar y nos cuentan la otra parte de la historia, la que no conocemos. Nos hablan de una Hilaria mayor, la abuela Hilaria, la enfermera Hilaria. Muy distante de la joven caprichosa y liberal que era nuestra Hilaria. La de ellas es represiva, rígida. No permite errores en sus nietas. ¿Y nuestra Hilaria?¿ Qué fue de ella?
jueves, 3 de julio de 2008
poesía para niños
de mandarina
un gajito
te doy en la boca
como tu sonrisa
dulce mariposa
de miel
un poquito
para que no tosas
que endulce esta tarde
con cuentos de hechizos
sapos encantados
y unas cuantas brujas.
un gajito
te doy en la boca
como tu sonrisa
dulce mariposa
de miel
un poquito
para que no tosas
que endulce esta tarde
con cuentos de hechizos
sapos encantados
y unas cuantas brujas.
Los comediantes
José lo había visto algunas veces, ya no recordaba cuántas y siempre en casa de los Martelli. Se lo habían presentado como a un amigo de la familia y a él nunca se le ocurrió indagar. Es verdad que
todas esas veces le había parecido ver en su mirada algo familiar y a la vez, en lo más recóndito,un dejo de resignación, pero la juventud de hijo único y consentido por su madre ya muerta le reclamaba otros intereses y ese hombre al fin y al cabo lo tenía sin cuidado.
Se llamaba Esteban y no supo nada más de él hasta que un día Guille Martelli, su primo, lo llamó para decirle que había muerto su hermano. Así, sin preámbulos.
José sintió un tirón fuerte en la sien como cuando no se puede asimilar la sorpresa y entonces se le pasó en el acto por la cabeza la cara de Esteban, su expresión algo doliente y lo supo todo en ese instante. Esos silencios en la casa cuando vivía su padre, la tristeza eterna de su madre y Guille que seguía "fue por preservarte entendelo,Esteban fue un error y los abuelos lo dieron en adopción ni bien nació, tiempo después tu madre conoció a tu papá y se casaron".
Ahora José entendía muy bien los ojos húmedos de Esteban esas navidades que habían pasado en lo de los Martelli y el abrazo en silencio con su madre y toda esa familia de comediantes representando la escena para él, para preservarlo.
todas esas veces le había parecido ver en su mirada algo familiar y a la vez, en lo más recóndito,un dejo de resignación, pero la juventud de hijo único y consentido por su madre ya muerta le reclamaba otros intereses y ese hombre al fin y al cabo lo tenía sin cuidado.
Se llamaba Esteban y no supo nada más de él hasta que un día Guille Martelli, su primo, lo llamó para decirle que había muerto su hermano. Así, sin preámbulos.
José sintió un tirón fuerte en la sien como cuando no se puede asimilar la sorpresa y entonces se le pasó en el acto por la cabeza la cara de Esteban, su expresión algo doliente y lo supo todo en ese instante. Esos silencios en la casa cuando vivía su padre, la tristeza eterna de su madre y Guille que seguía "fue por preservarte entendelo,Esteban fue un error y los abuelos lo dieron en adopción ni bien nació, tiempo después tu madre conoció a tu papá y se casaron".
Ahora José entendía muy bien los ojos húmedos de Esteban esas navidades que habían pasado en lo de los Martelli y el abrazo en silencio con su madre y toda esa familia de comediantes representando la escena para él, para preservarlo.
lunes, 16 de junio de 2008
Novela. Cap. 3
Estamos enfrentadas, en su cuarto. Ella, tendida en el sofá; yo , recostada en su cama. Hay largos silencios y algunas preguntas que no quiero contestar. Los ojos se me llenan de lágrimas.
Por qué mis hermanos me molestan tanto?
llanto arrulla de niña bahia abrigada tortuosa vida grito desde el interior de la infancia no la protegí no lo suficiente surge esa imagen que ella evoca no me culpa escena agrietada surge de la borrosa memoria a flote a flote
¿Por qué se sonríen entre ellos? Lo noto. Mis hermanos.
La ventana entreabierta de su cuarto deja ver el edificio bajo de dos pisos, lindante con nuestra casa. Casi nunca vemos asomarse a sus ocupantes. Vistoria, vení que te pongo la moña. Palabras que han quedado como un lejano recuerdo de aquella niñera jujeña que perseguía a mi hija tratando de`peinarla.
Otra niñera fue la del problema.LLama llama desde algún intersticio del pasado tortuoso aparece rostro redondo mirada burlona, tanta ingenua confianza una chiquilla de 15 años no tiene noción, ¿o sí la tiene?
Yo también desde ese cuarto pierdo noción. Me pienso hija. AIRAM AILUJ empezar otra vez dar vuelta los guantes escuchar esta vez los cantos de sirena escuchar.
En sueños el vino con su aliento pidiendo dulcemente que lo acompañara un minuto de su vida sin saber que sería el último compartido. Y la negativa.Seguir en la búsqueda de sí misma bucear en la inmensidad de sus once años
Por qué mis hermanos me molestan tanto?
llanto arrulla de niña bahia abrigada tortuosa vida grito desde el interior de la infancia no la protegí no lo suficiente surge esa imagen que ella evoca no me culpa escena agrietada surge de la borrosa memoria a flote a flote
¿Por qué se sonríen entre ellos? Lo noto. Mis hermanos.
La ventana entreabierta de su cuarto deja ver el edificio bajo de dos pisos, lindante con nuestra casa. Casi nunca vemos asomarse a sus ocupantes. Vistoria, vení que te pongo la moña. Palabras que han quedado como un lejano recuerdo de aquella niñera jujeña que perseguía a mi hija tratando de`peinarla.
Otra niñera fue la del problema.LLama llama desde algún intersticio del pasado tortuoso aparece rostro redondo mirada burlona, tanta ingenua confianza una chiquilla de 15 años no tiene noción, ¿o sí la tiene?
Yo también desde ese cuarto pierdo noción. Me pienso hija. AIRAM AILUJ empezar otra vez dar vuelta los guantes escuchar esta vez los cantos de sirena escuchar.
En sueños el vino con su aliento pidiendo dulcemente que lo acompañara un minuto de su vida sin saber que sería el último compartido. Y la negativa.Seguir en la búsqueda de sí misma bucear en la inmensidad de sus once años
domingo, 15 de junio de 2008
Novela. Cap. 2
Habíamos resuelto encontrarnos con las dos primas a las que no conocíamos , con las que compartíamos un apellido pero no la historia. Ibamos al encuentro con la sensación de que queríamos auscultar en cuestiones familiares que siempre nos habían sido veladas. Nos parecía que pronto se descorrería una cortina que ensombrecía una parte de la vida de la familia.
Cómo habíamos dado con ellas era una cuestión de esas que se simplifican diciendo:" Qué pequeño es este mundo"o "no existen las casualidades" pero era mucho más profunda, de hecho estábamos en camino a conocerlas.
Ellas dos eran las nietas de Hilaria y representaban ese pedazo de historia que no conocíamos pero lo increíble era que yo estaba a dos meses de partir de mi país, quizá para siempre y tenía la posibilidad justo antes de mi mudanza a Europa de conocerlas. Pensaba que
sería como cerrar un capítulo de la historia que permanecía confuso.
Cómo habíamos dado con ellas era una cuestión de esas que se simplifican diciendo:" Qué pequeño es este mundo"o "no existen las casualidades" pero era mucho más profunda, de hecho estábamos en camino a conocerlas.
Ellas dos eran las nietas de Hilaria y representaban ese pedazo de historia que no conocíamos pero lo increíble era que yo estaba a dos meses de partir de mi país, quizá para siempre y tenía la posibilidad justo antes de mi mudanza a Europa de conocerlas. Pensaba que
sería como cerrar un capítulo de la historia que permanecía confuso.
jueves, 12 de junio de 2008
Hilaria . (Novela). Cap. 1
Había en mi familia un mito que circulaba desde siempre, como circulan y se transmiten los mitos. Era el de Hilaria. Los más chicos de los primos no sabíamos bien por qué pero cuando alguien tocaba el tema o la nombraba , se hacía un silencio abrumador.
Sólo a través de las hendijas de la puerta podíamos a veces escuchar comentarios. No nos explicábamos qué cosa tan grave podía haber sucedido con ella para que tanto misterio la rodeara, aún sabiendo que vivía en la ciudad de Buenos Aires nadie , que supiéramos, la había visto desde hacía por lo menos unos veinte años.
Entre los chicos íbamos armando una historia escabrosa. Sabíamos que había gastado buena parte de la fortuna de su marido no el modo como eso se produjo pero leíamos la indignación en las miradas de todas las tías y era suficiente. Había quedado embarazada siendo soltera, ambos habían tenido una luna de miel asombrosamente larga; tan larga que , en broma ,cuando alguien se refería a una luna de miel , aclaraba "imagínense una luna de miel como la de esos parientes, que mejor no nombrar".
Unos seis meses después de haberse casado volvieron a la casa del campo de toda la familia con un
niño recién nacido, según dijeron, aunque, a juzgar por su madurez parecía bastante más crecido.
Siempre creímos que el escándalo se produjo cuando el niño tendría unos tres años e Hilaria abandonó a su esposo y al nene y se fue, enamoradísima, siguiendo a un peón.
Eran todas conjeturas y no estábamos muy seguros de ninguna, incluso algunas se contradecían
pero en lo que nadie dudaba era en que ella era elegante, (o lo había sido), esbelta y de modales afrancesados.Recibía los catálogos de moda de Paris y encargaba sus trajes finísimos a las tiendas de Avenue Foch y sus sombreros a un diseñador muy conocido de los Champs Elysées. Pronunciábamos con fruición esos nombres que nos transportaban como en una alfombra mágica a esos lugares remotos.
Nos encantaba mirar fotografías de aquel entonces e imitarla. Hasta habían quedado zapatos suyos
en la piecita que servía de desván que era nuestro centro de operaciones a la hora en que los grandes dormían la siesta y montábamos sobre ese calzado finísimo con muy poco uso para parecernos a ella.
Sólo a través de las hendijas de la puerta podíamos a veces escuchar comentarios. No nos explicábamos qué cosa tan grave podía haber sucedido con ella para que tanto misterio la rodeara, aún sabiendo que vivía en la ciudad de Buenos Aires nadie , que supiéramos, la había visto desde hacía por lo menos unos veinte años.
Entre los chicos íbamos armando una historia escabrosa. Sabíamos que había gastado buena parte de la fortuna de su marido no el modo como eso se produjo pero leíamos la indignación en las miradas de todas las tías y era suficiente. Había quedado embarazada siendo soltera, ambos habían tenido una luna de miel asombrosamente larga; tan larga que , en broma ,cuando alguien se refería a una luna de miel , aclaraba "imagínense una luna de miel como la de esos parientes, que mejor no nombrar".
Unos seis meses después de haberse casado volvieron a la casa del campo de toda la familia con un
niño recién nacido, según dijeron, aunque, a juzgar por su madurez parecía bastante más crecido.
Siempre creímos que el escándalo se produjo cuando el niño tendría unos tres años e Hilaria abandonó a su esposo y al nene y se fue, enamoradísima, siguiendo a un peón.
Eran todas conjeturas y no estábamos muy seguros de ninguna, incluso algunas se contradecían
pero en lo que nadie dudaba era en que ella era elegante, (o lo había sido), esbelta y de modales afrancesados.Recibía los catálogos de moda de Paris y encargaba sus trajes finísimos a las tiendas de Avenue Foch y sus sombreros a un diseñador muy conocido de los Champs Elysées. Pronunciábamos con fruición esos nombres que nos transportaban como en una alfombra mágica a esos lugares remotos.
Nos encantaba mirar fotografías de aquel entonces e imitarla. Hasta habían quedado zapatos suyos
en la piecita que servía de desván que era nuestro centro de operaciones a la hora en que los grandes dormían la siesta y montábamos sobre ese calzado finísimo con muy poco uso para parecernos a ella.
Bertold Bretch
"El arte no es un espejo para reflejar la realidad sino un martillo para darle forma"
jueves, 5 de junio de 2008
Arde la fogata de San juan
Epígrafe: "Bailan los negros en la noche
ante la fogata encendida
tum-cutum, tum-cutum
ante la fogata encendida"
Pales Mattos
Los chicos alimentan
una fogata hambrienta
la reina de la noche
les sofoca las mejillas
esgrime sus piernas de red
alrededor del fuego
y sus tacones imprimen
una huella indeleble
en la tierra blanda
ante la fogata encendida
tum-cutum, tum-cutum
ante la fogata encendida"
Pales Mattos
Los chicos alimentan
una fogata hambrienta
la reina de la noche
les sofoca las mejillas
esgrime sus piernas de red
alrededor del fuego
y sus tacones imprimen
una huella indeleble
en la tierra blanda
Proyección al infinito (cuento)
Vamos a suponer que los carteles pegados a las vidrieras de la farmacia cerrada desde hacía una década hayan terminado por cansarlo y se decidiera finalmente a acabar de una vez por todas con la pegatina para, al fin de cuentas, poder mirar a través de los vidrios y que la luz, por tantos años negada a esa parte de la casa, se filtrara con el calor irradiado y se observaran los movimientos de la calle que en esa esquina son particularmente intensos.
No digo que le haya sido fácil tomar la decisión y comenzar a arrancar esos papeles después de humedecidos con la esponja que se sumergía en el balde después de cada pasada.
No debe haber resuelto estos ademanes sin oponer varios reparos, sin examinar la conveniencia o no de dar el paso, pensar sobre todo en lo de afuera, porque ahora habría un afuera y ojos, muchos ojos que mirarían con curiosidad, que pondrían la mano perpendicular al vidrio y acercrían la frente hasta tocar el vidrio para que el reflejo intenso no les impidiera ver lo quetanto tiempo les fue vedado: el interior de la farmacia que cerró sus puertas cuando cerró sus párpados el farmaceutico. Ahora su hijo parecía despertar de nuevo a la vida
No hay en el barrio quien ignore que en todos estos años sólo ocasionalmente se veía al hmbre, sin otras señas que las de "hijo del farmaceútico" que históricamente había atendio en esa esquina hasta el momento de su muerte. En esas contadas ocasiones en que salía, el hombre realizaba exiguas compras de elementos de primera necesidad e ingresaba presuroso a su domicilio, adyacente a la farmacia, edificio cada vez más decrépito y empapelado de anuncios que periodícamente eran tapados por otros que irremisiblemente serían ocultados por otros nuevos.
En esos años puertas adentro prácticamente no tuvo comunicación con la gente: vivía solo, se sabía que no salía nunca y jamás entraba persona alguna al lugar.
Vamos a suponer que no tuvo en esa década pasada en soledad ninguna necesidad de trabajar, ya que su padre había acumulado un buen capital de modo que le permitiera vivir bastate bien sinhacer esfuerzos.
Ese día finalmente asomó las narices y puso manos a la obra. Con energía, con fe, con pasión fue despegando uno a uno los fragmentos de papel del vidrio y limpió aquello que más costaba, esos pedacitos adheridos por el pegamento que tanto enturbiaban la visión hacia adentro
Al final, la limpieza dejó de ser noticia y ya todos se fueron acostumbrando a la transparencia de las vidrieras y sólo alguno que otro se detenía a mirar para adentro y adivinar los años de clausura del lugar, a juzgar por el polvo acumulado en los estantes y en el escritorio o en los anaqueles. Pronto también el hijo del farmaceútico arremetió con el deorden interior del local. primero lavó los pisos, sacudió las cortinas, repasó y lustró los mostradores viejos de madera lustrada, ahora con un brillo ahogado que no terminaba de mostrarse..
Si alguien hubiera observado detenidamente hubiera visto al hombre atareado ,en sus momentos de descanso ,observar fotografías que sacaba de unas cajas polvorientas, donde se hallaban ordenadas prolijamente por fecha.. Las pasaba minuciosamente por un proyector de diapositivas, las volvía a mirar, las desechaba o las acomodaba en una pila donde iban a parar las que seleccionaba. Repetía estos movimientos a lo largo de muchas horas, absorto.
Si alguien, como dije, hubiera sabido ver, quizá habría podido evitar lo sucedido pero no es fácil anticiparse.
Comenzó a proyectar las fotografías sobre la pared blanca que se ve detrás de la vetusta caja registradora que su padre administraba con recelo y estaba situada en el ángulo derecho según se entra desde la calle.
Al ver las fotos, especialmente una, de una magnífica definición, podía uno pensar que el farmaceútico en realidad estaba vivo en ese rincón donde lo que se proyectaba era su imagen como un holograma. Tenía una expresión tan despectiva como la que lo había acompañado en su vida de comerciante, en su rol de farmaceútico de barrio de ciudad grande, distante y apático.
Si bien es verdad que se extrañó su presencia fue más por la costumbre o el hábito de verlo ahí, en su puesto, que por el contacto o el vínculo con sus clientes.
Una mañana, el hijo (dicen los que lo vieron salir) se preparó y se vistió con más cuidado que nunca, afeitado y limpio cruzó la calle pero, para sorpresa de los más atentos, rehizo en seguida el camino hacia la farmacia de nuevo pero mirándola de frente ahora y viendo que los autos comenzaban a acelerar (porque el semáforo les daba permiso) aceleró él también el paso, siempre mirando a la farmacia y más adentro donde la imagen de su padre tan real se proyectaba como si estuviera vivo y sentado para siempre en su taburete frente a la caja, última mirada del hijo hacia el padre (ahora soy yo el que te deja) que seguía proyectado al infinito y él se iría con esa última mirada para que esa última visión, la de su padre, como antes en ese trono, fuera suya para siempre.
No digo que le haya sido fácil tomar la decisión y comenzar a arrancar esos papeles después de humedecidos con la esponja que se sumergía en el balde después de cada pasada.
No debe haber resuelto estos ademanes sin oponer varios reparos, sin examinar la conveniencia o no de dar el paso, pensar sobre todo en lo de afuera, porque ahora habría un afuera y ojos, muchos ojos que mirarían con curiosidad, que pondrían la mano perpendicular al vidrio y acercrían la frente hasta tocar el vidrio para que el reflejo intenso no les impidiera ver lo quetanto tiempo les fue vedado: el interior de la farmacia que cerró sus puertas cuando cerró sus párpados el farmaceutico. Ahora su hijo parecía despertar de nuevo a la vida
No hay en el barrio quien ignore que en todos estos años sólo ocasionalmente se veía al hmbre, sin otras señas que las de "hijo del farmaceútico" que históricamente había atendio en esa esquina hasta el momento de su muerte. En esas contadas ocasiones en que salía, el hombre realizaba exiguas compras de elementos de primera necesidad e ingresaba presuroso a su domicilio, adyacente a la farmacia, edificio cada vez más decrépito y empapelado de anuncios que periodícamente eran tapados por otros que irremisiblemente serían ocultados por otros nuevos.
En esos años puertas adentro prácticamente no tuvo comunicación con la gente: vivía solo, se sabía que no salía nunca y jamás entraba persona alguna al lugar.
Vamos a suponer que no tuvo en esa década pasada en soledad ninguna necesidad de trabajar, ya que su padre había acumulado un buen capital de modo que le permitiera vivir bastate bien sinhacer esfuerzos.
Ese día finalmente asomó las narices y puso manos a la obra. Con energía, con fe, con pasión fue despegando uno a uno los fragmentos de papel del vidrio y limpió aquello que más costaba, esos pedacitos adheridos por el pegamento que tanto enturbiaban la visión hacia adentro
Al final, la limpieza dejó de ser noticia y ya todos se fueron acostumbrando a la transparencia de las vidrieras y sólo alguno que otro se detenía a mirar para adentro y adivinar los años de clausura del lugar, a juzgar por el polvo acumulado en los estantes y en el escritorio o en los anaqueles. Pronto también el hijo del farmaceútico arremetió con el deorden interior del local. primero lavó los pisos, sacudió las cortinas, repasó y lustró los mostradores viejos de madera lustrada, ahora con un brillo ahogado que no terminaba de mostrarse..
Si alguien hubiera observado detenidamente hubiera visto al hombre atareado ,en sus momentos de descanso ,observar fotografías que sacaba de unas cajas polvorientas, donde se hallaban ordenadas prolijamente por fecha.. Las pasaba minuciosamente por un proyector de diapositivas, las volvía a mirar, las desechaba o las acomodaba en una pila donde iban a parar las que seleccionaba. Repetía estos movimientos a lo largo de muchas horas, absorto.
Si alguien, como dije, hubiera sabido ver, quizá habría podido evitar lo sucedido pero no es fácil anticiparse.
Comenzó a proyectar las fotografías sobre la pared blanca que se ve detrás de la vetusta caja registradora que su padre administraba con recelo y estaba situada en el ángulo derecho según se entra desde la calle.
Al ver las fotos, especialmente una, de una magnífica definición, podía uno pensar que el farmaceútico en realidad estaba vivo en ese rincón donde lo que se proyectaba era su imagen como un holograma. Tenía una expresión tan despectiva como la que lo había acompañado en su vida de comerciante, en su rol de farmaceútico de barrio de ciudad grande, distante y apático.
Si bien es verdad que se extrañó su presencia fue más por la costumbre o el hábito de verlo ahí, en su puesto, que por el contacto o el vínculo con sus clientes.
Una mañana, el hijo (dicen los que lo vieron salir) se preparó y se vistió con más cuidado que nunca, afeitado y limpio cruzó la calle pero, para sorpresa de los más atentos, rehizo en seguida el camino hacia la farmacia de nuevo pero mirándola de frente ahora y viendo que los autos comenzaban a acelerar (porque el semáforo les daba permiso) aceleró él también el paso, siempre mirando a la farmacia y más adentro donde la imagen de su padre tan real se proyectaba como si estuviera vivo y sentado para siempre en su taburete frente a la caja, última mirada del hijo hacia el padre (ahora soy yo el que te deja) que seguía proyectado al infinito y él se iría con esa última mirada para que esa última visión, la de su padre, como antes en ese trono, fuera suya para siempre.
jueves, 29 de mayo de 2008
Kosovo
lejos no tan lejos
una muñeca apocalíptica
pulveriza la ilusión de un niño
tan gitano tan pequeño
y el odio en cuotas huele a NAPALM
y el mundo tan hipócrita
expía sus culpas en el otro
una muñeca apocalíptica
pulveriza la ilusión de un niño
tan gitano tan pequeño
y el odio en cuotas huele a NAPALM
y el mundo tan hipócrita
expía sus culpas en el otro
miércoles, 28 de mayo de 2008
Un peu de Notre Dame
Au pieds de tours de Notre Dame
la Seine coule entre les quaies
Ah! le gai le mouguet coquet
De ma chambre du quai aux fleurs
je vois s´en aller sous leurs baches
les chalands aux vives couleurs
tandis qu' un petit remorqueur
halete, traine, pleure ou gratte
en remontant a contrecoeur
l'eau saumatre de ma douleur
la Seine coule entre les quaies
Ah! le gai le mouguet coquet
De ma chambre du quai aux fleurs
je vois s´en aller sous leurs baches
les chalands aux vives couleurs
tandis qu' un petit remorqueur
halete, traine, pleure ou gratte
en remontant a contrecoeur
l'eau saumatre de ma douleur
poema
¿los besos se tragan?
pregunta mi hija más pequeña
e inunda de soles
la helada casa
en este crudo invierno
pregunta mi hija más pequeña
e inunda de soles
la helada casa
en este crudo invierno
sábado, 24 de mayo de 2008
poética
en cada adjetivo
se reacomoda el mundo
y mi corazón hace un vuelco
sin otro fundamento
que tejer la trama
y diseñar bordados de la nada
avanzo desde el origen del macramé del texto
avanzo el nudo y después penetrar los hímenes
de la mujer sentada sobre sí misma
y volcada de lleno hacia su tejido
en la mañana que el sol teje
los aromas de puntilla
y los enrosca en los cuellos
se reacomoda el mundo
y mi corazón hace un vuelco
sin otro fundamento
que tejer la trama
y diseñar bordados de la nada
avanzo desde el origen del macramé del texto
avanzo el nudo y después penetrar los hímenes
de la mujer sentada sobre sí misma
y volcada de lleno hacia su tejido
en la mañana que el sol teje
los aromas de puntilla
y los enrosca en los cuellos
Pero no hablo yo
Pero no hablo yo
es el lenguaje
algo va a volverse cuerpo
Ahora es para mí
este momento
en que hago nacer de mi ombligo
personajes que echan a andar
páginas
que abrirán otras puertas
alguien pondrá el relleno
a este bocado
y serán los sonidos que se filtran
desde el silencio.
es el lenguaje
algo va a volverse cuerpo
Ahora es para mí
este momento
en que hago nacer de mi ombligo
personajes que echan a andar
páginas
que abrirán otras puertas
alguien pondrá el relleno
a este bocado
y serán los sonidos que se filtran
desde el silencio.
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