miércoles, 30 de julio de 2008

Capitulo 14. NOVELA

En ese tiempo en que León y Paul Castaibert fabricaban el primer avión , llegó Amalia, una amiga de Paul.
Era una jovencita que se había mudado con sus padres al barrio de Lugano y se había acercado a Paul muy interesada por conocer los secretos de las alturas.Tendría unos dieciseis años. En el lugar la habían desanimado varias veces por ser mujer. La habían desanimado entre otros los cuidadores , los otros aviadores y la gente en general. Para qué querría una mujer andar haciendo piruetas en el aire y arriesgando la vida, que dejara eso para los hombres. Una chica delicada y fina como ella no podía andar entre motores y menos practicar en tierra porque esos monoplanos no admitían volar con acompañante.
Había logrado hacer su viaje de bautismo con Jorge Newbery quien la alentó a seguir en ese camino.
Paul comprendió pronto su firmeza y su decisión e hizo todos los esfuerzos para que ella obtuviera su brevet. Hizo el curso de vuelo con Paul pero el día del examen tuvo problemas, por suerte sin consecuencias graves y no lo pudo obtener.
Al llegar al campo comenzó a seguir de cerca la aventura de su amigo y de León. Fue aprendiendo la mecánica de los aviones. Vio fabricar esas piezas que con obstinación fabricaba León y probaban con Paul los mecanismos ,los tamaños y no mostraba signos de cansancio al quedarse con ellos hasta altas horas de la noche.
También se hizo amiga de Hilaria y de Lucía, la cuñada de León que vivía ahí cerca. A las mujeres de campo les resultaba extraño que una chica de su edad y su porte pusiera tanta energía en algo que hasta era extraño para los hombres: la aviación.
Amalia sentía la atracción de lo nuevo, de lo desconocido. De chica había soñado volar, ser pájaro. Ver al mundo desde arriba, sobrevolar el mundo de los hombres. Sabía que sería una pionera. No había mujeres aviadoras en Argentina, ni tampoco , según le había dicho Jorge Newbery, en Sudamérica.

martes, 29 de julio de 2008

Novela. Cap 13 El primer avión argentino

Paul había llegado hacía unos días y León se había recluido con él en el galpón a idear el avión. Sería el primer avión armado con materiales nacionales que harían ellos mismos, sería un hecho histórico. Los dos franceses del Rouergue fabricantes del primer avión argentino.
León no tenía mucha experiencia de vuelo pero Castaibert, sí. Había estado organizando en Lugano una pista y unos hangares .
Las autoridades tenían mucho interés puesto en él y sabía que junto a su amigo León podría lograrlo.
No había conocido a otra persona tan hábil con el dibujo y la fragua. Podía diseñar cuanta pieza se le describiera.
Así fue como se encerraron a ver nacer a su pequeño hijo alado.

sábado, 26 de julio de 2008

Capítulo 12. Novela

Plena canícula. Tres de la tarde. No se puede ir al tanque porque el sol está muy fuerte. Los grandes duermen. Los chicos jugamos en el cuarto de afuera. Nuestras edades van de los ocho a los dieciseis. Esta fresquito.
Nos dejan abrir los baúles o mejor los han liberado de los candados por lo que intuimos que tenemos libertad para fizgonear todo lo que queremos.
Las chicas nos probamos los vestidos detrás del biombo. Nos sacamos las blusas y los corpiños
que quedan colgados en la parte superior. Los chicos se ríen, intentan mirarnos, hacen chistes sobre los sostenes. Los retamos pero nos gusta el clima reinante. Es raro lo que pasa, no entendemos bien pero los sentidos disfrutan el momento exquisito del goce.
Desfilamos delante de los chicos que nos miran absortos. Las transparencias, los escotes, las enaguas de encaje, los tacones que se clavan en el piso de madera. Es el baúl prohibido de Hilaria, lo que dejó, que no quiso llevar a su nueva vida , lo que quedó como un resabio de gusto amargo para los otros. Para nosotros era la golosina del disfrute.
los otros

novela.Cap.11

Cuatro mujeres extendiendo su vista hacia atrás y desplegando la historia como un rizoma. Hay puntos oscuros que no se entienden. Las perspectivas se pierden en otros puntos de fuga.
Saben que el hijo de Hilaria y León, el padre de las chicas que ahora están reunidas en el bar de Liniers, volvió ya hecho un muchacho al campo. Había ingresado a la Marina Mercante. Llevaba uniforme cuando llegó en el tren y lo fueron a buscar a la estación de Quenulá. Dejó a todos muy bien impresionados. Parecía haberse encarrilado y demostrar a la familia que sería un hombre de bien.
En la estación- se comentaba después- las muchachas sólo tenían ojos para él. Epocas en que la llegada del tren a un pueblo del interior era el suceso esperado del día y las chicas se ponían sus mejores vestidos de calle y se maquillaban para ir en grupos a ver llegar a los forasteros porque
quizá alguno de los recién llegados fueran una promesa para levantar vuelo y encontrar otros horizontes.
Esto es lo que se sabía del lado de acá de la familia. Del otro lado, del lado de las primas, las nietas de Hilaria, las hijas del muchacho de la Marina Mercante se sabían otras cosas. Se sabía que él, en efecto, había ido al campo, que al principio no lo habían recibido mal pero que unos días después le empezaron a enrostrar lo de Hilaria, su madre y la huida con ese peón (que fue después su padrastro) y cómo lo acontecido causó estragos en la familia que terminó estando en la boca de todos. Sabían que por eso él había resuelto volver a Buenos Aires y no volver nunca más al campo.
Pero del lado de acá había que juntar retazos dispersos, caminar a tientas porque había que buscar fragmentos de diálogos, confesiones escuchadas detrás de las puertas, voces dispares que venían de la infancia. Susurros en la siesta que inquietaban y que a la hora de buscar las fuentes, esas fuentes eran inciertas.
Del lado de acá lo que había pasado no se podía nombrar.

lunes, 21 de julio de 2008

Novela.Cap- 11

Estábamos reunidas con las primas en el bar de Liniers.(este blog traidor me borro todo el cap)

Novela Cap. 11

Estábamos sentadas con las primas en el bar de Liniers habíamos hablado durante horas. Empezaba a oscurecer. Ellas se preguntaban por qué la familia las había apartado, después de la muerte de la abuela ya que, suponiendo que ése fuera el obstáculo para volver a reencontrarse no había impedimento para poder ir y visitar los lugares familiares.

Nosotras ignorábamos el trato que algun pariente les había prodigado o quizá la indiferencia cuando ellas llamaron en ocasiones dejando traslucir cierto interés por conocer Pellegrini o Salliqueló o el campo donde su abuelo había armado aquel avión.

Nos pareció que sería bueno poder conversar con alguna tía, contarles del encuentro y ver la reacción al enterarse de que nos habíamos conocido con las nietas de Hilaria Y León.

Finalmente hablamos con la más joven de las tías. Mucho no se acordaba del tema, aunque alguna vez había oído que al que se le habían cerrado las puertas era al padre de las chicas, a Michel, pero no recordaba por qué. Sabía que algo grave había sucedido, un asunto tan delicado que ni a ella se lo habían contado con detalles, pero siempre supuso que se trataba de un robo y además ahora el tiempo le había ido desdibujando los recuerdos y todo se le confundía.

Sentimos que otra vez la memoria se atoraba en un embudo por el que no podían pasar ciertas cosas, que quedaban del otro lado. ¿Era del lado del olvido? ¿Había más cosas que ignorábamos

de la familia?

Cuando este asunto había empezado a interesarnos creímos que el punto central giraba alrededor de Hilaria y sus relaciones amorosas , pero el farose estaba ilumnando hacia otras zonas que desconocíamos.

sábado, 12 de julio de 2008

Fogata en la selva urbana

tum-cutum tum-cutum
no son los tambores
pasa el tren
sobre mi cueva
scrish ayayay
con diarios me tapo
que se pasa el frío
clapclapclap de los dientes
que castañetean

no llores mi niño
te haré una fogata
para que te duermas
a su abrigo
glb-glb-glb que me suena la panza
del hambre glb-glb-glb
no puedo dormirme
no llores mi niño
te haré una sopita
para que la tomes
calentita
sopita de cosos
para que no suene
tu pancita

poesía infantil

cerra bien los ojos
mirá para adentro
te propongo un juego
nos vamos volando
nos acuna el viento
se visten las nubes
con vestido rojo
se viste la selva
con vestido verde
y yo qué me pongo
me pongo un echarpe
de aguamarina
y lunar de aceituna

viernes, 11 de julio de 2008

Capítulo 7 Novela

Llegué al campo manejando el automóvil de la familia de León no puedo olvidarme de esas caras porque me muero de risa esas caras circunspectas y fruncidas que quién sabe qué esperaban ver con todo lo que León me dijo que les había contado sobre mí esperarían una señorita francesa y me bajé yo muy sueltita con mi vestido blanco y mi sombrero y ya venía tentada y no paré de reirme y toda esa tarde fue un desastre yo le veía la cara a León sufría
por dentro y esas hermanas brujas que tenía no paraban de mirarme pasó tanto tiempo ahora estoy en esta hamaca esperando que la hora de la siesta se escurra y llegue la noche como nunca antes me había pasado quiero estar con Esteban tan fresco es y me hace reir y me siento viva con su juventud y su piel que me vuelve su esclava

jueves, 10 de julio de 2008

Novela. Capitulo 10

Esas cartas de Jean Baptiste... cartas que encontró Suzanne en los baúles, cartas que sobrevivieron a las dos guerras, a la ocupación de la casa del Pont Neuf por los soldados, a la humedad, a la historia, a los diferentes humores familiares y aquí están.

Novela. Cap. 9

Acá entre nosotros quedó tan viva y presente la partida de Albine y su familia ,que quedó un hueco muy difícil de llenar- cuentan los familiares descendientes de los hermanos de la viajera.
Los abuelos escucharon el relato de sus padres y nos lo contaron a nosotros. No recordamos a otros parientes quienes , de hecho, nunca se fueron de Francia; pero el viaje de la "Petite", como la llamaban ,con sus hijos y su marido dejó una herida muy profunda y el sueño de poder verla alguna vez.
Unos cuantos años más tarde de su partida, en 1911 (ellos se habían ido en 1886) vinieron a visitarnos una de sus hijas Clotilde, su marido y sus hijos. Aparecieron en un auto lujoso que por estos lugares nunca se había visto y, al despedirse les dejaron a cada niño (y eran unos cuantos) un Luis de oro, moneda que los chicos tampoco habían tenido jamás en sus manos. Eran los argentinos ricos, de un país llamado el "Granero del mundo" y a ellos les enviaban desde allí recursos para la subsistencia durante los dos años que duró la estadía en Francia.

novela.cap 8

cuando quedé embarazada decidimos con León que sería mejor irnos bien lejos por un tiempo la familia de él ya se había acostumbrado a mis desplantes y lo veían totalmente desconocido y cambiado yo era la culpable porque él era un modelo de hijo pero estaba bajo mi influencia y en parte era verdad nunca lo volví a ver tan dedicado a mí el amor lo hacía tan adorable y sí partimos hacia Bs. As. y de allí nos fuimos a Las Cataratas del Iguazú nos sentimos tan libres en medio de la naturaleza y nos quedamos en ese pueblo unos meses mi panza crecía y crecía ya sentíamos juntos la felicidad ignorábamos esa pesadez familiar de guardar las formas y la corrección. León me compraba todos los vestidos que yo quería, vaporosos vestidos del Brasil con los que bailába por la noche en el hotel.

Capítulo 6

Los chicos dormían en la habitación del fondo. León tan lejos con su amigo Henri armando con minuciosidad ese avión cuyas piezas había diseñado una a una con el empecinamiento de quien no puede ni se permitiría fracasar en tamaña aventura.
Hilaria había empezado a vivir su pequeño sueño de hadas, con el frenesí de lo prohibido, bajo la claridad de la luna , tras las cortinas de tul del mosquitero se entregaba al amor de ese hombre rudo de día pero tan dulce de noche que le entregaba su ser con la candidez desaforada de la juventud.
Apenas compartía con su marido el almuerzo frugal y se dedicaba a las tareas delicadas de algún bordado, ornamentar algo la casa, dirigir a la mucama y esperar esas horas de la noche donde empezó a ser salvajemente ella misma, aún en desmedro de otros aspectos de sí a los que estaba más acostumbrada. Empezó a desconocerse, lo reconocía, pero le gustaba infinitamente más
esta parte suya, en todo caso. Se sentía viva, plenamente mujer.
Pasó ese verano y León seguía ajeno a todo e Hilaria mientras pudo sostuvo la comedia.
Los chicos de día compartían mucho tiempo con ella, los llevaba a pasear por el campo en un sulky, les enseñó a andar en bicicleta,a reconocer pájaros y flores . A veces León se les unía y entonces parecían una familia perfecta.

novela. Cap.5

León se enfrascaba en sus inventos y trasnochaba preparando la mecánica del avión con Henri. Hilaria al principio lo esperaba después de hacer dormir a los chicos, leía hasta que él llegaba y le calentaba la comida, lo mimaba porque estaba orgullosa de su marido.
Una noche después de darle de comer al peón, salió con él afuera. Era una hemosa noche estrellada. Se quedaron conversando hasta tarde y a la noche siguiente también. Era un verano cálido y de aire perfumado. No había otra cosa que hacer allí sino conversar y esperar a que su marido volviera, quizá tan tarde que ella ya se habría quedado dormida. De pronto algo la unió a ese hombre joven que se preocupaba por ella y le contaba historias graciosas del pueblo cercano. O los unió la cercanía física aunque estaban uno del otro irremediablemente alejados. Pero la atracción que empezaron a sentir uno por l otro se fue haciendo cada vez más obsesiva.

martes, 8 de julio de 2008

Novela.Cap.4

Dos mujeres buscando a otras dos en un bar de Liniers. En la multitud, encontrarse. Paradoja familiar que cerró todo encuentro en las últimas cuatro décadas y por un artificio de lo imponderable desnuda ahora toda la verdad. Dos mujeres que al fin se encuentran a cruzar las perspectivas con esas dos primas que también quieren saber qué sucedió cuando los destinos familiares empezaron a alejarse para no volver a saber nada más de los otros hasta ahora.
Con el afán de hilado de una trama que se aleja como un rizoma pero sigue conectada las mujeres tejen comidillas durante horas, tejen y retroceden y enlazan los puntos en ese taller de
puntos difusos que encarriló la historia familiar y descarrió hacia otras latitudes a otros miembros.
Dos primas radiantes nos reconocen en medio del bar y nos cuentan la otra parte de la historia, la que no conocemos. Nos hablan de una Hilaria mayor, la abuela Hilaria, la enfermera Hilaria. Muy distante de la joven caprichosa y liberal que era nuestra Hilaria. La de ellas es represiva, rígida. No permite errores en sus nietas. ¿Y nuestra Hilaria?¿ Qué fue de ella?

jueves, 3 de julio de 2008

poesía para niños

de mandarina
un gajito
te doy en la boca
como tu sonrisa
dulce mariposa


de miel
un poquito
para que no tosas
que endulce esta tarde
con cuentos de hechizos
sapos encantados
y unas cuantas brujas.

Los comediantes

José lo había visto algunas veces, ya no recordaba cuántas y siempre en casa de los Martelli. Se lo habían presentado como a un amigo de la familia y a él nunca se le ocurrió indagar. Es verdad que
todas esas veces le había parecido ver en su mirada algo familiar y a la vez, en lo más recóndito,un dejo de resignación, pero la juventud de hijo único y consentido por su madre ya muerta le reclamaba otros intereses y ese hombre al fin y al cabo lo tenía sin cuidado.
Se llamaba Esteban y no supo nada más de él hasta que un día Guille Martelli, su primo, lo llamó para decirle que había muerto su hermano. Así, sin preámbulos.
José sintió un tirón fuerte en la sien como cuando no se puede asimilar la sorpresa y entonces se le pasó en el acto por la cabeza la cara de Esteban, su expresión algo doliente y lo supo todo en ese instante. Esos silencios en la casa cuando vivía su padre, la tristeza eterna de su madre y Guille que seguía "fue por preservarte entendelo,Esteban fue un error y los abuelos lo dieron en adopción ni bien nació, tiempo después tu madre conoció a tu papá y se casaron".
Ahora José entendía muy bien los ojos húmedos de Esteban esas navidades que habían pasado en lo de los Martelli y el abrazo en silencio con su madre y toda esa familia de comediantes representando la escena para él, para preservarlo.