Llegué al campo manejando el automóvil de la familia de León no puedo olvidarme de esas caras porque me muero de risa esas caras circunspectas y fruncidas que quién sabe qué esperaban ver con todo lo que León me dijo que les había contado sobre mí esperarían una señorita francesa y me bajé yo muy sueltita con mi vestido blanco y mi sombrero y ya venía tentada y no paré de reirme y toda esa tarde fue un desastre yo le veía la cara a León sufría
por dentro y esas hermanas brujas que tenía no paraban de mirarme pasó tanto tiempo ahora estoy en esta hamaca esperando que la hora de la siesta se escurra y llegue la noche como nunca antes me había pasado quiero estar con Esteban tan fresco es y me hace reir y me siento viva con su juventud y su piel que me vuelve su esclava
viernes, 11 de julio de 2008
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