Acá entre nosotros quedó tan viva y presente la partida de Albine y su familia ,que quedó un hueco muy difícil de llenar- cuentan los familiares descendientes de los hermanos de la viajera.
Los abuelos escucharon el relato de sus padres y nos lo contaron a nosotros. No recordamos a otros parientes quienes , de hecho, nunca se fueron de Francia; pero el viaje de la "Petite", como la llamaban ,con sus hijos y su marido dejó una herida muy profunda y el sueño de poder verla alguna vez.
Unos cuantos años más tarde de su partida, en 1911 (ellos se habían ido en 1886) vinieron a visitarnos una de sus hijas Clotilde, su marido y sus hijos. Aparecieron en un auto lujoso que por estos lugares nunca se había visto y, al despedirse les dejaron a cada niño (y eran unos cuantos) un Luis de oro, moneda que los chicos tampoco habían tenido jamás en sus manos. Eran los argentinos ricos, de un país llamado el "Granero del mundo" y a ellos les enviaban desde allí recursos para la subsistencia durante los dos años que duró la estadía en Francia.
jueves, 10 de julio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario