Dos mujeres buscando a otras dos en un bar de Liniers. En la multitud, encontrarse. Paradoja familiar que cerró todo encuentro en las últimas cuatro décadas y por un artificio de lo imponderable desnuda ahora toda la verdad. Dos mujeres que al fin se encuentran a cruzar las perspectivas con esas dos primas que también quieren saber qué sucedió cuando los destinos familiares empezaron a alejarse para no volver a saber nada más de los otros hasta ahora.
Con el afán de hilado de una trama que se aleja como un rizoma pero sigue conectada las mujeres tejen comidillas durante horas, tejen y retroceden y enlazan los puntos en ese taller de
puntos difusos que encarriló la historia familiar y descarrió hacia otras latitudes a otros miembros.
Dos primas radiantes nos reconocen en medio del bar y nos cuentan la otra parte de la historia, la que no conocemos. Nos hablan de una Hilaria mayor, la abuela Hilaria, la enfermera Hilaria. Muy distante de la joven caprichosa y liberal que era nuestra Hilaria. La de ellas es represiva, rígida. No permite errores en sus nietas. ¿Y nuestra Hilaria?¿ Qué fue de ella?
martes, 8 de julio de 2008
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